lunes, 11 de noviembre de 2013

Hierba Luisa

La Hierba Luisa siempre ha tenido para mí connotaciones especiales, siendo una de las plantas medicinales a la que más asiduamente recurro para tomar en infusión.


Desde niña conozco en casa un arbusto de tronco leñoso y retorcido que tras la poda de otoño pasaba el invierno como un tronco inerte. Con los primeros esbozos de la primavera, del tronco aparentemente viejo y seco, comenzaban a brotar nuevas y olorosas hojas y pequeñas quimas.
 

La planta arbustiva de la Hierba Luisa es originaria de Sudamérica, pero pronto pasó a cultivarse en jardines de todo el mundo por su aroma y sus propiedades medicinales como tratamiento de problemas estomacales, bactericida, expectorante y relajante.

El aceite esencial extraído de sus hojas es muy aromático y posee acción bactericida, por lo que es muy apreciado en la industria cosmética para la fabricación de todo tipo de jabones, enjuagues bucales, lociones etc.

Su fragancia, similar a la del limón, y el sabor agradable de la infusión la hacen muy apetecible para el uso medicinal, siendo de gran efectividad para tratar:

·         Gases, digestiones pesadas y ardor de estómago
·         Dolores menstruales
·         Tos y exceso de mucosidad en catarros y gripes que afectan a los bronquios
·         Los gérmenes que causan el mal aliento
·         Los nervios

Las infusiones se realizan con un pequeño puñado de hojas secas. La recolección de las hojas se realizará a finales del verano, se cortarán las quimas más nuevas del árbol que se pondrán a secar a la sombra durante al menos un mes. Cuando estén secas estarán listas para su uso.


La mejor forma de conservarlas es en bolsas de papel o cajas de cartón donde asegurar que no serán afectadas por la humedad. Pero si se ha realizado un correcto secado, podemos embotarlas y conservarlas durante incluso varios años sin que pierdan su olor.


Dado su rico y fresco sabor puede servir para mezclar con otras hierbas o tés a los que queramos mejorar su gusto. Yo suelo mezclar un té verde que me resulta muy fuerte por sí solo con la hierba luisa y algo de estevia para endulzar, resultando una infusión muy apetecible.




martes, 29 de octubre de 2013

Cuidados de otoño para las Alcachofas

Las alcachofas proceden de la zona mediterránea, sur de Europa y norte de África. Son una planta perenne de la familia de los cardos. Existen diversas variedades, aunque en España la más común es la “Blanca de Tudela” cuyo fruto, que recibe el nombre de capítulo, es pequeño y ovalado.


Las plantas dan su fruto en el periodo de julio a octubre. Al final de este periodo los últimos capítulos se secan, así como las hojas más viejas, siendo hora de retirarlas.  


Dada su procedencia del clima mediterráneo, la planta de alcachofa aguanta temperaturas entre 7 y 39 grados, aunque el frío, y en especial las heladas, merman su crecimiento pudiendo estropear la planta con temperaturas negativas. Para proteger las plantas durante el invierno, es necesario realizar ciertos cuidados al comenzar los fríos del otoño.

El primer cuidado es el de quitar los restos secos de la cosecha de final de verano, así como las hierbas que aparecen alrededor de la planta. La alcachofa agradece el mantener su espacio libre. Tras esto conviene cavar la tierra, para que quede aireada.

Para proteger la planta del frío se debe colocar restos de hierba seca, pudiendo usar la capa superior de hierba del compost añadiendo así además nutrientes al terreno. Esta capa de paja hace de regulador a modo de manta que suaviza los cambios de temperatura.


De esta forma, tenemos las plantas preparadas para pasar el invierno y conseguir una buena cosecha el año siguiente. 


miércoles, 16 de octubre de 2013

Tareas de otoño en la huerta

El buen tiempo va dejando paso a días con menos horas de sol y fuertes heladas nocturnas. Los cultivos de verano, tomates, pimientos, pepinos, berenjenas,…. agotan sus últimos frutos, es hora de la siembra de la verdura de invierno.

Por lo tanto, tras la producción veraniega hay que preparar la tierra, agregándola nutrientes para la nueva cosecha. Las constantes siegas del jardín y las hierbas no deseadas eliminadas del huerto durante el verano han formado un excelente compost, que agregaremos a la tierra cavada y oreada.


Para la utilización del compost a base de hierba, separaremos la parte superior del compost, la hierba con menos tiempo de descomposición y menor grado de humedad. Bajo esta encontraremos el material más degradado ya listo para su incorporación a la tierra de cultivo.


La parte superior, de aspecto pajizo, no es desdeñable, la utilizaremos en la protección de cultivos delicados contra las heladas, por ejemplo haciendo camas alrededor de las plantas de alcachofas.

Una vez esparcido el compost sobre la tierra conviene mezclarlo, para lo que podemos utilizar una pala de ganchos, que al remover la tierra la desmenuza y mezcla.

Tras esto el terreno donde teníamos tomates está listo para plantar brócolis, berzas o repollos.


lunes, 30 de septiembre de 2013

La lavanda

La lavanda es una de las plantas aromáticas y terapeutas que más me gustan. Las bonitas y olorosas flores de esta planta arbustiva ornamentan tanto el jardín como cualquier estante en el que coloquemos un ramito. Su cultivo es sencillo dado que tiene pocas exigencias en cuanto al terreno, y se desarrolla bien en cualquier ambiente que no sea umbrío.

Originaria de los países mediterráneos es conocido su uso ya por los romanos en perfumes, baños y para ahuyentar mosquitos. En la cultura europea la lavanda se relacionaba con la sensualidad pero en oriente se apreciaba por sus características relajantes.

La lavanda en el huerto actúa como repelente de insectos que pueden afectar los cultivos, además las abejas tienen predilección por sus flores, lo que las atraerá a nuestra huerta favoreciendo la polinización.


El componente principal de la Lavanda es el aceite esencial, que contiene alcoholes terpénicos (linalol, geraniol y borneol) y esteres, entre otras muchas sustancias, responsables de sus propiedades sedantes, hipotensoras, antiinfecciosas y bactericidas.

Aprovechando estas propiedades la lavanda puede utilizarse como:
·         Calmante en caso de nervios, ansiedad, irritabilidad, insomnio, taquicardia y migrañas
·         Digestivo para tratar gases y sensación de hinchazón
·         Tratamiento de dolores reumáticos, infecciones cutáneas, heridas, etc
·         Repelente de mosquitos o para tratar las picaduras de insectos

Las formas de uso más habituales son:
·         Aceite: se maceran flores secas en un aceite de calidad, como aceite de almendras. Se usa externamente para problemas de la piel, quemaduras, sequedad o para aliviar picaduras de mosquitos. Un ligero masaje en las sienes con este aceite calma los nervios y alivia los dolores de cabeza.
·         Infusión: se hierve agua, se añade un puñado de flores y se deja en reposo unos minutos. Esta infusión es recomendable como calmante y digestivo.
·         Alcohol: se macera lavanda en alcohol sanitario de 96º. Se usa en fricciones contra tensiones musculares y para activar la circulación
·         Saquitos de flores secas: tras recoger las flores de la lavanda se dejan secar a la sombra al menos un par de semanas, tras lo que se introducen en saquitos de tela. De esta forma pueden usarse en los armarios como antipolilla, y a la vez ambientador. Las flores secas en una almohadita o un peluche pueden ayudar a los niños a relajarse a la hora de dormir. También pueden añadirse las flores en sacos de semillas terapéuticos, para que al calentarlos, se aprovechen sus propiedades calmantes. 

sábado, 31 de agosto de 2013

Reducir residuos con un compostador

Aproximadamente el 40% de los desechos que se generan en una vivienda son orgánicos, peladuras de patatas, de fruta, posos de café, cascaras de huevos... con ellos se puede generar compost, devolviendo así estos a la tierra siguiendo el ciclo natural.

El compost es un abono orgánico que se obtiene de la descomposición de la materia orgánica de origen vegetal o animal.

En el enlace hay un sencillo pero completo manual del compostaje doméstico:
Un compostador es simplemente el recipiente que permite realizar el proceso de compostaje. Comercialmente existen muchos tipos de compostadores. Los más comunes suelen estar hechos de material plástico y tienen multitud de formas y tamaños. Algunos de ellos son modulares, por lo que se puede ir ampliando en función del tamaño que se vaya necesitando.


Un contenedor de compostaje comercial de 300L tiene un precio en torno a 55 €. En cambio, hay muchos recipientes que pueden servirnos de compostador, bidones agujereados, distintas cajas de plástico…. O podemos realizar nosotros mismos un contenedor que se adapte a nuestras necesidades.

Por unos 25 € he construido un compostador de 600 L con dos compartimentos para separar los desechos de siega y los de la cocina. En la zona de siega, de 400 L (1.4 x 0.6 x 0.75 m) permite acopiar la hierba resultante de más de 400 m2.


Por lo general, la basura orgánica tiene un proceso de descomposición más lento que el de la hierba, por lo que si la cantidad de siega es abundante, como es mi caso, puede ser recomendable tener zonas de compostaje diferenciadas.

Los factores primordiales para la formación del compost son oxígeno, humedad y nitrógeno.


Por lo que el compostador debe favorecer el proceso:
·         La entrada de aire se asegura con zonas abiertas en los extremos y una tapa hecha con tela de saco.
·         Hay que procurar que el compost esté húmedo pero no empapado, conviene taparlo con tiempo caluroso para evitar la evaporación y destaparlo cuando llueve. Procurando que el compost esté siempre húmedo pero no empapado.
·         El nitrógeno puede añadirse tras formar capas de 15 cm de materia orgánica mediante aportes naturales como la gallinacea o, de no disponer de esta echando abono mineral.

El resultado es un abono orgánico de calidad que podemos utilizar para cualquier tipo de cultivo. 


lunes, 5 de agosto de 2013

Reciclar aceite 2. Hacer jabón líquido friegaplatos.

Ya hemos visto lo sencillo que es hacer jabón reciclando aceite. Pero no solo podemos hacer jabón en pastillas, también podemos fabricar nuestro propio jabón líquido para lavar los platos.

Es sencillo, lo elaboraremos a partir de sosa, aceite reciclado y agua, el que habrá que aportar en mayor proporción que al fabricar jabón sólido. Asique usaremos:
·         25 gr de sosa
·         125 ml de aceite usado
·         1 l de agua
·         Una cucharada de postre de sal

En un recipiente ponemos el agua, al que añadimos la sosa y revolvemos para que esta se disuelva. Como ya se explicaba en la elaboración de jabón en bloque, hay que tener ciertas precauciones:
·         No utilizar ningún elemento o utensilio de aluminio
·         Hacer la mezcla en un lugar bien ventilado para evitar los vapores tóxicos que se producen al diluir la sosa en agua.
·         Tener precaución con las salpicaduras de la lejía resultado de la mezcla de la sosa en el agua.

Una vez la sosa se ha disuelto se añade el aceite, y se remueve hasta conseguir una mezcla homogénea de consistencia densa. Esta mezcla la ponemos en un recipiente que podamos cerrar, como una botella de litro y medio de agua, añadimos la cucharada de sal, tapamos y agitamos. Al dejar la mezcla en reposo, esta se separa en dos fases una acuosa que quedará abajo y una menos densa correspondiente al jabón. Esto es producto del exceso de agua necesario para evitar que se produzca la solidificación en el proceso de formación del jabón.


Durante 5 o 10 días mantendremos la mezcla en la botella destapada, en un lugar seco y sombrío. Para evitar la exposición al sol podemos simplemente cubrir la botella con papel. En estos días mezclaremos enérgicamente, tipo coctelera, el jabón una o dos veces al día. Tras las sucesivas mezclas, la fase acuosa disminuye formándose una mayor cantidad de jabón.


En la imagen pueden verse las marcas de la evolución del jabón a hechas cada día. Una vez se ha formado el jabón, podemos añadirle algún aceite esencial, es especialmente indicado el de árbol de té.

Este aceite esencial tiene infinidad de usos, pero el que aprovecharemos es el antibacteriano. Su poder para eliminar bacterias es de hasta 1000 veces superior al de un limpiador desinfectante común.

El resultado es un jabón denso, suave con la piel, que adquiere un olor agradable del aceite esencial, que potencia su acción de limpieza. Para mayor comodidad a la hora de fregar podemos verter el jabón en un recipiente dosificador, que podemos reutilizar.
 

Y por unos pocos céntimos de la sosa usada se consigue casi un litro de detergente friega platos. ¡Este sí que cunde más de lo que cuesta! 


martes, 23 de julio de 2013

Infusiones, tisanas y tés.

Con el calor, no debemos descuidar la ingesta de líquidos. Todos sabemos la recomendación de beber 2 litros de agua diarios, pero a veces tomar tal cantidad es complicado. El agua puede no apetecernos, pero podemos tomar otras bebidas que además de hidratarnos pueden aportarnos otros beneficios como el té o las infusiones.

A veces cuando queremos disfrutar de alguna hierba aromática, se nos recomienda prepararla en forma de infusión, decocción, tisana…. Términos que no siempre tenemos claros.

La infusión se prepara vertiendo directamente el agua muy caliente, sin llegar a hervir, sobre las hierbas, flores, frutos etc que se quieran infusionar. Tras verter el agua caliente, la bebida se tapa y se deja reposar unos minutos. Una vez la infusión está lista se cuela y puede tomarse aún caliente o dejarla enfriar. Suelen tomarse como infusión la manzanilla, el menta poleo, el mate o el té.

En la tisana, al contrario que en la infusión, son las hierbas o especias las que se calientan con el agua dejándolos hervir algunos minutos. A este proceso se le denomina también decocción. Tras hervir durante 5-10 minutos se deja reposar otro tanto y se cuela para su consumo.

Por lo tanto:
  • Los términos tisana y decocción corresponden a un mismo proceso, en el que los ingredientes alcanzan el punto de ebullición en el agua.
  • La infusión es una de las formas de preparar hierbas y especias, vertiendo agua sobre estas sin haber alcanzado la ebullición.
  • El té se prepara como una infusión, pero este término hace referencia a todas aquellas bebidas realizadas a partir de la planta de té,  la camellia sinensis. Las variedades del té se obtienen a partir de la recolección de distintas partes de la planta, las hojas, las ramas o las semillas, y a distintos procesos de oxidación o fermentación de éstas.